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¿Pero qué pasa en la Bilbao-Bilbao?

¿Qué es una marcha cicloturista? Es la pregunta que me hago cada vez que acudo a uno de estos eventos. Comprendo que hay ciclistas con más y mejor preparación física que otros y que, por consecuencia, pueden ir mucho más rápido subiendo o en llano; pero, ¿bajando? Como reflexión después de lo visto y vivido en la Bilbao-Bibao 2017 me pregunto: ¿qué necesidad tenemos los ciclistas de ganarnos más enemigos de los que ya tenemos?

A 60 km./h. por el carril contrario, como si tuviésemos los dos carriles, como una carrera. Metiendo manillar, como si tuviésemos que ganar la posición, como una carrera. Aprovechando cualquier resquicio de espacio, incluidas las aceras, como una carrera. Sin preocuparse de la integridad física de los demás participantes para el beneficio propio, como una carrera. O ciclistas profesionales del Team DirectEnergie haciendo ‘selfies’ en plena marcha, como si estuviera permitido.

Mala reputación, indiferencia hacia nuestra lucha por el metro y medio de separación con los vehículos y descrédito total y absoluto hacia el colectivo ciclista.

Las consecuencias directas son las que son: entre los que van en BTT a 20 km./h. (con todo su derecho a ir, por supuesto) y los cicloturistas tranquilos y relajados que no esperan a un pelotón de profesionales frustrados que vienen a 45 km./h. en llano, han sido nueve traslados a los hospitales y seis atenciones y/o curas. Poco me parece para lo que he llegado a ver.

Un cero a los cicloturistas maleducados que invaden aceras 😒😒😒 #bilbaobilbao #ciclismo #Plentzia #Barrika pic.twitter.com/8OD3oPKiXH

— mikelbengolarri (@mikelbengolarri) 19 de marzo de 2017

¿Las consecuencias indirectas? Más graves, si caben: Mala reputación, indiferencia hacia la eterna lucha por el metro y medio de separación con los vehículos y descrédito total y absoluto del colectivo ciclista. Me enorgullezco de practicar este increíble deporte, pero me avergüenzo de algunas personas que, por desgracia, también lo practican. Las consecuencias de sus actos nos afectan a los demás. “Con lo sencillo que es hacerlo fácil…” he escuchado alguna vez. Pues eso.

 

Ibai Lejárraga

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Fotografía: J. Cortés

Bilbao, 1992. Periodista por la Universidad del País Vasco desde 2015, con experiencia en medios radiofónicos locales y autonómicos.

Master MBA en Dirección y Gestión de Empresas de Marketing Deportivo y Patrocinio en el Deporte por EUROINNOVA FORMACIÓN. Gestión de la Comunicación en Entidades Deportivas y Gestión avanzada de RR.SS en el Deporte por la EUROPEAN SCHOOL BUSINESS SCHOOL.

Director Deportivo en HONDARMENDI TXIRRINDULARITZA KLUBA, Licencia de Director Deportivo 1 en Ciclismo por la ESCUELA VASCA DEL DEPORTE.

Tres razones por las que no hacer tras-moto

El tras-coche, esa sensación de velocidad y de profesionalismo y  que, precisamente, tanto se ve en las carreras de profesionales, también se ve en las vías públicas. Seguramente, los que más salen (salimos), también están acostumbrados a hacer algo de tras-coche o tras-moto, en el caso, de profesionales y aficionados.

En las marchas hay varios estilos de ciclistas, los que van a pasar la mañana y se olvidan de batallas, los que intentan mantenerse en el grupo principal hasta que llega la primera dificultad y ven que, o bien no va a ser el día de hacer aventuras o desisten porque, simplemente, no suben. Y, los más peligrosos, el grupo de cabeza que van a mil por hora, intentando ganar la posición antes de la subida, como en el Tour.

La situación en este grupo se resumen de la siguiente manera. Los cabestros que en llano ruedan a bloque y los que se reservan para las subidas, porque en llano no pintan absolutamente nada. Por detrás de la cabeza, todos a rueda para ir más cómodos. Sin embargo, ‘la cabeza’ se dedica a ir a muy poca distancia del coche de la Ertzaintza que abre la prueba, para ‘pillar el rebufo’.

Así se vió en la Marcha Cicloturista Portugalete, así lo vi desde la parte trasera del grupo a medida que este se iba reduciendo con los kilómetros. Y, por lógica, al ir tan pegado a los vehículos, se generan situaciones peligrosas.

Tres razones por las que no hacer tras-moto o tras-coche:

  1. La distancia de frenado de un vehículo a motor es muy superior a la de una bicicleta. Si hay quejas de las distintas frenadas entre bicicletas con discos de freno o zapatas, esta es la misma situación.
  2. El vehículo reduce la visibilidad. Es posible que con una persona de confianza en el vehículo delantero ésta nos alejará de las zonas de mal asfalto, o por lo menos, nos avisará de ello para reducir la visibilidad. No obstante, un despiste puede suponer una caída grave.
  3. Altas velocidades. El rebufo de grandes vehículos puede hacernos alcanzar incluso los 60 km./h. en llano. A esas velocidades, dificultamos mucho el adelantamiento a otros vehículos de menos tamaño y con capacidad de alcanzar mayores velocidades. Si, por ejemplo, circulamos detrás de un camión en una carretera con límite 90 o 100 km./h.
Ningún entrenamiento, ninguna velocidad media o ningún logro personal
merece la pena por asumir tanto riesgo.

Ibai Lejárraga

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Fotografía: Jonathan Cortés

Bilbao, 1992. Periodismo por la Universidad del País Vasco en 2015.

Master MBA en Dirección y Gestión de Empresas de Marketing Deportivo y Patrocinio en el Deporte por EUROINNOVA FORMACIÓN. Gestión de la Comunicación en Entidades Deportivas y Gestión avanzada de RR.SS en el Deporte por la EUROPEAN SCHOOL BUSINESS SCHOOL.

Director Deportivo en HONDARMENDI TXIRRINDULARITZA KLUBA, Director Deportivo en Ciclismo por la ESCUELA VASCA DEL DEPORTE.

Debut en la mejor marcha de Bizkaia

Enhorabuena a la organización de la Marcha Cicloturista Gallarta por organizar, un año más, la que ha sido, de momento, la mejor marcha de Bizkaia, y probablemente se lleve el premio a la mejor organización del año. Con total merecimiento.

Se trató de la primera vez que acudía a conocer a esta marcha y a pesar de resultar algo ‘novata’ por su número de ediciones, la planificación y organización del evento estuvieron muy cuidadas.

Sobre el recorrido no hay demasiado que decir. No es de exigente dificultad. 98 km. con doble subida a Humaran -primero por Sopuerta y posteriormente desde Gueñes- y entre una y otra, las cotas de Okendo, Menagarai y Artziniega. Al finalizar nos encontramos con la pared de Putxeta. Primero tenemos un kilómetro y medio por la N-634, hacia Las Carreras que, sólo su primera rampa al 12% nos va a complicar, no es sino un calentamiento de lo que viene. Tras un descenso de 300 m. La pared de Putxeta aparece. Son 400 metros pero con un tramo al 18%. Más de dos minutos tardé en subir. Una agonía. Y creo que fui de los que lo superó medianamente bien.

A pesar de que el recorrido no era algo espectacular, destaco algo que me parece más importante para que una marcha siga siendo entretenida: cambiar los recorridos. Y la Marcha Cicloturista Gallarta apuesta por ello, sin renunciar a su ‘muro’ final. Presente y futuro.

Dos avituallamientos en la prueba; suficientes. En el km. 51 y al final. Completos. Dulces, plátanos y bebidas varias. Al final más de lo mismo. Ideal.

Organización: Perfecta. Una ingeniosa placa de bicicleta para colocar en la tija del sillín mediante velcro: sencillo y práctico. Todo el recorrido señalado con carteles; flechas, distancia a avituallamiento, comienzo y final de puertos, motos para los cruces, muchos voluntarios… Al final del recorrido sorteos de premios y dos regalos asegurados: guantes cortos (sin talla S, hay que decirlo), y una banda orejera para el frío. Si hace unas semanas en este mismo blog yo escribía que la organización de la Bilbao-Bilbao era casi inmejorable, esta organización se la ha llevado por delante. ¡Y todo por 17 euros, si eres federado! ¡Prometo volver!