Respetemos para ser respetados

Carta abierta a todos ciclistas:

Lo primero que quiero dedicaros son unas palabras de agradecimiento: gracias por elegir la bicicleta y el ciclismo -en cualquiera de sus modalidades- como deporte habitual. Os hago llegar una situación común en las distintas vías que transitamos entre semana y fines de semana.

Como contexto, algunos ya conoceréis, en las últimas fechas
confiscaron al ciclista de Movistar Team, Andrey Amador, su bicicleta por circular por una autopista. Podéis ver el vídeo de la secuencia (casi) completa y las posteriores explicaciones del propio Amador:

Sin intención de tratar aquí las actitudes de ninguno de los dos protagonistas, que dejan mucho que desear en ambos casos, lo visto -por experiencia propia cuando circulo por los arcenes- es la cantidad de infracciones que cometemos los ciclistas en las carreteras. Dos ejemplos muy visibles: semáforos ignorados y auriculares.

La magnífica y emocionante posibilidad de la que disponemos para montar en bicicleta va en consonancia con el respeto de las normas de seguridad vial. Conociendo bien la obligación de los conductores de respetar el metro y medio, debemos aplicarnos a nosotros también el respeto, principalmente, por los semáforos en rojo y la prohibición de ir con auriculares, pero de todas las normas viales en general.

“El ciclismo arriesga su credibilidad como colectivo cuando no respeta las normas de tráfico”

Si el objetivo es conseguir el máximo respeto mutuo entre el coche y la bicicleta en la carretera, el acatamiento de las normas por ambas partes es fundamental para esa meta. No pretendo justificar a aquellos automóviles que no respeten el metro y medio, ni que los ciclistas que no respeten las normas viales no se merezcan la diferencia lateral mínima que se debe dar. Pero debemos interiorizar las normas de tráfico, que están para todos los que circulamos por las vías públicas. Nadie tiene más derechos que nadie.

De no hacerlo así, el colectivo ciclista se juega algo muy importante, no tanto como una vida humana, qué duda cabe, pero sí la credibilidad como colectivo. Si la bicicleta ha estado siempre subordinada al poderío del automóvil, ahora que se atisba un pequeño halo de esperanza para las dos ruedas, no podemos arriesgarnos a perder la credibilidad en cada semáforo en rojo o en cada canción del teléfono móvil.

Para terminar, espero haberos infundado un espíritu de recriminación en aquellos que sí respetáis las normas hacia aquellos que no. Y en aquellos que no respetáis todas las normas, espero que estas líneas os hayan hecho reflexionar sobre el asunto.

En cualquier caso, gracias por vuestro tiempo.

Bilbao, 15 de diciembre de 2016.

Ibai Lejárraga

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Fotografía: Jonathan Cortés

Bilbao, 1992. Periodismo por la Universidad del País Vasco en 2015.

Master MBA en Dirección y Gestión de Empresas de Marketing Deportivo y Patrocinio en el Deporte por EUROINNOVA FORMACIÓN. Gestión de la Comunicación en Entidades Deportivas y Gestión avanzada de RR.SS en el Deporte por la EUROPEAN SCHOOL BUSINESS SCHOOL.

Director Deportivo en HONDARMENDI TXIRRINDULARITZA KLUBA, Director Deportivo en Ciclismo por la ESCUELA VASCA DEL DEPORTE.

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