Razones por las que no hacer tras-coche

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El tras-coche, esa sensación de velocidad y de profesionalismo y  que, precisamente, tanto se ve en las carreras de profesionales, también se ve en las vías públicas. Seguramente, los que más salimos estamos acostumbrados a hacer algo de tras-coche o tras-moto, bien al salir de un semáforo o cuando un coche se coloca cualquier vehículo justo por delante al adelantarnos.

Ningún entrenamiento, ninguna velocidad media o ningún logro personal merece la pena por asumir tanto riesgo.

En las marchas cicloturistas hay varios estilos de ciclistas: los que van a pasar la mañana y se olvidan de batallas, los que intentan mantenerse en el grupo principal hasta que llega la primera dificultad y ven que, o bien no va a ser el día de hacer aventuras o desisten porque, simplemente, no suben; y por último, los más peligrosos, el grupo de cabeza que va a mil por hora, intentando ganar la posición antes de la subida, como en el Tour.

La situación en este grupo se resume de la siguiente manera. Los cabestros que guían la manada y que en llano ruedan a muerte y los que en llano no pintan absolutamente nada porque no tienen esa fuerza. Y así, esa cabeza de carrera marcha cicloturista se dedica a ir a pegada al coche o furgoneta de la autoridad competente de tráfico que abre la prueba, para ‘pillar el rebufo’.

Así se ve en las carreras marchas cicloturistas, así se ve desde la parte trasera del grupo a medida que este se iba reduciendo con los kilómetros y la dureza. Y, por lógica, al ir tan pegado a los vehículos, se generan situaciones peligrosas.

Razones concretas por las que no hacer tras-moto o tras-coche:

  1. Está prohibido. Con esto ya debería bastar.
  2. La distancia de frenado de un vehículo a motor es mucho más reducida a la de una bicicleta. Si hay quejas de las distintas frenadas entre bicicletas con discos de freno o zapatas, esta es la misma situación, pero con mayor diferencia todavía.
  3. El vehículo a motor reduce la visibilidad por su envergadura. Es posible que con una persona responsable y experimentada en el vehículo delantero nos avisará de frenadas o zonas en mal estado. Un despiste puede suponer una caída grave, y no sólo del primero, sino de todos los que van detrás también.
  4. El rebufo de grandes vehículos puede hacernos alcanzar incluso los 60 km./h. en llano. A esas velocidades, cualquier mínimo riesgo se engrandece. Cualquier bache menor puede suponer una alta probabilidad de caída. A esa velocidad te rompes clavículas, costillas, muñecas, dientes…

Ibai Lejárraga

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Fotografía: Jonathan Cortés

Bilbao, 1992. Periodismo por la Universidad del País Vasco en 2015.

Master MBA en Dirección y Gestión de Empresas de Marketing Deportivo y Patrocinio en el Deporte por EUROINNOVA FORMACIÓN. Gestión de la Comunicación en Entidades Deportivas y Gestión avanzada de RR.SS en el Deporte por la EUROPEAN SCHOOL BUSINESS SCHOOL.

Director Deportivo en HONDARMENDI TXIRRINDULARITZA KLUBA, Director Deportivo en Ciclismo por la ESCUELA VASCA DEL DEPORTE.

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